Publicado por Hospital Juan Cardona el 26 de junio de 2019 13:01:00 CEST

Existen muchos motivos para que los hombres realicen revisiones urológicas de forma periódica. Socialmente no existe duda sobre si las mujeres deben hacerse revisiones periódicas con su ginecólogo/a y, de hecho, cada vez están más concienciadas de la necesidad que supone para prevenir problemas que con una simple revisión anual se pueden evitar o coger a tiempo.

Sin embargo no sucede lo mismo en el caso de los hombres, pues no suelen hacer sus revisiones anuales de manera periódica hasta que comienzan a notar algun problema.

En el caso de los hombres se recomienda la primera revisión a los 40 o 45 años. El urólogo es el médico especialista en el sistema urinario y el aparato reproductor masculino. Es quien se encarga de tratar enfermedades como las litiasis renales, los problemas vesicales y prostáticos, las infecciones de orina o los problemas sexuales masculinos.

Una de las patologías que pertenece al campo de la urología es el cáncer de próstata y con vistas a prevenirlo y diagnosticarlo lo antes posible es necesario que los hombres se acostumbren a acudir al urólogo anualmente a partir de cierta edad. El cáncer de próstata es curable si se detecta tempranamente, y recordad que es asintomático.

Una visita al urólogo conlleva un interrogatorio sobre los hábitos urinarios y sexuales del paciente, una exploración física, que debe abarcar el pene, los testículos y la próstata mediante un tacto rectal, y una analítica de sangre para determinar el antígeno prostático específico (PSA), que permitirá al especialista valorar una posible afectación prostática, ya sea por aumento benigno del tamaño o por una neoplasia.

En caso de existir alguna alteración, el urólogo se encargará de solicitar otras exploraciones como una ecografía, una flujometría (que permite estudiar la manera de orinar del paciente) o una biopsia de próstata.

Si se detectasen alteraciones del deseo sexual, la erección o la eyaculación, el andrólogo también puede llevar a cabo otros estudios como pueden ser analíticas para valorar niveles hormonales, pruebas de imagen para observar la integridad del tracto uretral o evaluar el funcionamiento vascular del pene si hubiese problemas de erección.

La obstrucción benigna de próstata, aunque es más frecuente a partir de los 50 o 60 años, también puede aparacer a los 40. Tratar esta enfermedad desde sus primeros síntomas previene complicaciones y puede reducir la necesidad de una operación.