Publicado por Hospital Juan Cardona el 3 de julio de 2019 13:22:00 CEST

La otitis es un problema muy frecuente en los meses de verano como consecuencia de las jornadas en la playa o la piscina. La humedad favorece el desarrollo de hongos y bacterias que pueden desequilibrar la flora del conducto auditivo.

Los síntomas propios de una otitis son picor, dolor e inflamación. Para evitarlos, es primordial secar bien los oídos después de la ducha. También es importante saber que los profesionales médicos no recomiendan el uso de bastoncillos para limpiarse las orejas.

La otitis es una inflamación del oído causada, generalmente, por una infección. El tipo más común de esta afección es la denominada otitis media, que está provocada por la inflamación del oído medio, que se encuentra en la parte posterior del tímpano.

Dependiendo de la evolución de la enfermedad, puede conducir a la secreción de líquido (denominada otitis media seromucosa) en la región del oído medio. El líquido puede ser de tipo seroso (fluido, similar al agua), musoco (viscoso) o purulento (pus).

El comienzo de los signos y síntomas de la infección de oído generalmente es rápido.

Los signos y síntomas comunes en niños incluyen:

  • Dolor de oído, especialmente al acostarse
  • Darse tirones en un oído
  • Dificultad para dormir
  • Llorar más de lo habitual
  • Tener un comportamiento más irritable de lo acostumbrado
  • Dificultad para oír o responder a sonidos
  • Pérdida del equilibrio
  • Fiebre de 100 °F (38 °C) o superior
  • Secreción de líquido del oído
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida de apetito

Los siguientes son signos y síntomas comunes en adultos:

  • Dolor de oído
  • Secreción de líquido del oído
  • Disminución de la audición
Para el diagnóstico de la otitis es habitualmente suficiente con la realización de una historia clínica y la exploración otoscópica.

La exploración otoscópica es la exploración más importante para el diagnóstico. Asimismo, la realización de una otoscopia neumática puede ser esencial para precisar y determinar la movilidad de la membrana timpánica.

Otra exploración habitual que se realiza es la timpanometría que ayuda en ocasiones a confirmar los hallazgos en la otoscopia u otoscopia neumática. Esta prueba permite objetivar el estado de la membrana timpánica y la movilidad de la cadena osicular.

TIPOS DE OTITIS

Otitis media

Es la presencia de líquido (con o sin pus), llamado exudado y que se produce por una inflamación en la cavidad del oído medio, localizado justo detrás del tímpano.

Se produce cuando la trompa de Eustaquio se obstruye por distintos motivos. La función de esta es drenar el líquido que se produce en el oído medio, por lo que, cuando se obstruye, es posible que se acumule ese líquido y se produzca una infección.

Es uno de los problemas auditivos más frecuentes en la infancia y una de las principales consultas al pediatra. Ya sea de origen viral o bacteriano, la persistencia de este problema durante varios meses pueda dar lugar a la pérdida de audición en niños.

El síntoma principal es la presencia de dolor de oído, acompañado o no de supuración. Estos casos pueden ir acompañados de otros síntomas como la fiebre, malestar general, irritabilidad…

Otitis externa

También es conocida como “oreja de nadador”. Es la inflamación de la piel del conducto auditivo externo, que transporta al tímpano los sonidos del exterior.

Generalmente, este tipo de otitis solo ocurre cuando nuestro oído está en contacto con el agua de forma intensiva, como por ejemplo en la playa o la piscina, ya que favorece el desarrollo de hongos y bacterias. Aunque no siempre es así, otras veces también puede ser causado por alergias, eccemas, heridas por arañazos o daños en el oído provocados con algún objeto.

El síntoma principal es el dolor de oído, que puede ir de una simple molestia a un dolor intenso.